Dimarts 19

Març de 2019

Aproximaciones a la proximidad. Tipologías y trayectorias de los equipamientos en Europa y en España (2ª parte)

15/10/2000 02:31h

Eduard Miralles y Montserrat Saboya Centre d'Estudis i Recursos Culturals de la Diputació de Barcelona


(continuación)


Desde el presente...

El laberinto español

Hasta aquí hemos dado curso a una visión de tipo diacrónico relativa a los equipamientos de proximidad. Describir, hoy en día, el panorama de los equipamientos de proximidad en España constituye un ejercicio complicado que debe enfrentarse a órdenes de complejidad complementarios y distintos.

En primer lugar, la dificultad de establecer una tipología que responda a criterios claros y objetivos. En este sentido, y entre otras razones, sobresale el carácter radicalmente local en la gestión de tales equipamientos (lo que, como ya hemos visto en la sección anterior, supone una condición de oportunidad y de amenaza al mismo tiempo): no sólo se han gestado respondiendo a lógicas encerradas por completo en su correspondiente realidad municipal, sin existir órdenes ni escalas de planificación comarcal, provincial o regional preconcebidas sino que, además, en su devenir posterior, raramente han dado lugar a sistemas de vertebración, articulación o cooperación razonablemente significativos. Destaca también la relativa fugacidad del periodo en el que en nuestros pueblos y ciudades se ha desarrollado la implantación de equipamientos de proximidad. Como ya ha sido descrito anteriormente, es entre los años 1982 y 1987 que se configura el panorama básico de la primera generación de equipamientos de proximidad en España.

En consecuencia, la relación entre lo que existe y su denominación resulta poco esclarecedora e, incluso, algo confusa. No sólo “el nombre no hace a la cosa”, sino que incluso a menudo se constatan tipologías análogas bajo nombres distintos, y viceversa, diferentes equipamientos tras denominaciones más o menos similares. Los navegantes que decidan adentrarse en los mares procelosos de la toponimia y la onomástica infraestructural, valdrá la pena que tengan en cuenta, por lo menos, avisos como los que siguen:

-Por lo que respecta a la relación entre continentes y contenidos, las situaciones más comunes en el panorama de los equipamientos de proximidad en España obedecen, a grandes rasgos, a alguna de las cuatro posibilidades siguientes:

*Continentes unitarios que albergan contenidos únicos, pudiendo ser tanto de carácter pasivo (los equipamientos contenedor propiamente dichos) como de carácter activo, con una oferta premeditada y explícita de actividades o servicios.
*Continentes unitarios que albergan contenidos múltiples, en general, con una mayor importancia de alguno de los usos a los que el equipamiento se dedica.
*Continentes múltiples que albergan contenidos también múltiples, segregando el uso de determinados espacios para la celebración de determinadas actividades o la prestación de determinados servicios con un carácter más o menos especializado.
*Finalmente, continentes múltiples que albergan contenidos también múltiples organizados, ello no obstante, con una cierta tendencia a la integración de usos del espacio y de funciones en su programa.

-En otro orden de cosas, las denominaciones más habituales de los equipamientos de proximidad –aun a pesar de la falta de coherencia y de homogeneidad ya mencionadas– obedecen a un cierto esfuerzo por producir combinaciones semánticas a partir de cuatro esferas de significación relativamente precisas: *En primer lugar, la que define la tipología formal de los equipamientos, entendidos como espacios más o menos habitables que se conciben con una función determinada.
*En segundo lugar, la que determina la orientación de la política que preside las actividades y servicios que en tal infraestructura se producen.
*En tercer lugar, la que acota el formato, en los términos de su relación entre el continente y el contenido, del equipamiento en cuestión.
*En cuarto lugar, finalmente, la que apunta a un cierto ámbito, territorial o no, de referencia, hacia el cual se proyecta la actuación del equipamiento de proximidad analizado.

La siguiente tabla intenta trazar algo así como el mapa conceptual de las denominaciones más habituales que pueden encontrarse como nombres de los equipamientos de proximidad existentes en España, dando lugar a una serie ilimitada de combinaciones posibles.

Finalmente, se constata la inexistencia de un censo de equipamientos que refleje la realidad española con unos visos mínimos de credibilidad. Es preciso hacer notar, en este sentido, el carácter de “tierra de nadie” de las políticas de proximidad y de sus instrumentos de intervención más allá de las políticas locales y, en especial, en los niveles estatal y autonómico, allí donde sí existen obligaciones competenciales en lo tocante a los sistemas de información, mapas y censos territoriales de infraestructuras, a la par que una tradición más o menos larga de observación y análisis de los agentes y las infraestructuras existentes en otras familias de políticas y equipamientos (9).

Las siguientes tablas ofrecen información relativa a un conjunto más o menos amplio de equipamientos de proximidad que los autores del presente trabajo han identificado en los distintos municipios, provincias y comunidades autónomas del estado español. Si, por una parte, la información consignada no pretende ser en ningún caso definitiva ni exhaustiva (se trata, en el mejor de los casos, de una aproximación cuantitativa a la realidad española del fenómeno de los equipamientos de proximidad que, en el futuro, debiera ser contrastada, enmendada y ampliada), es preciso significar, por otra parte, la extrema heterogeneidad de la información obtenida a partir de bases de datos y de estructuras públicas, privadas o sociales orientadas a la información de base en los distintos territorios del estado. La puesta en funcionamiento de sistemas permanentes de información para la acción de las políticas de proximidad a escala estatal emerge, por lo tanto, como una prioridad inaplazable para la evolución y el perfeccionamiento de dichas políticas. Ni que decir tiene que las economías de escala inherentes al desarrollo de tales iniciativas determinan como escenario más adecuado el inter-autonómico o el estatal (10).










Algunos elementos para una geografía de la proximidad en España

La dimensión poblacional no constituye un factor básico de planificación
A diferencia de lo que sucede con otro tipo de equipamientos vinculados a los servicios de carácter básico, cuya planificación obedece a criterios y ratios asociados con el volumen de población al que intentan prestar atención, en la familia de los equipamientos de proximidad se constata que el referente básico del servicio es de tipo territorial o institucional (así como en los municipios pequeños y medianos la tendencia es que exista, por lo menos, un establecimiento por localidad, este mismo criterio, en los municipios de mayor tamaño, se traslada a escala de barrio o de distrito), mientras que el factor poblacional (dar servicio a tantos ciudadanos) se mantiene como un criterio de segundo orden, casi nunca prioritario. Este aspecto avala la importancia que en los equipamientos de proximidad posee su dimensión simbólica (el equipamiento concebido como monumento) incluso más allá de su dimensión instrumental.

Existe una tendencia importante a concebir el equipamiento como un contenedor
Se observan cifras significativas de aquello que hemos dado en llamar equipamientos contenedor, es decir, infraestructuras de mayor o menor tamaño, mejor o peor dotadas, cuya función fundamental consiste en dar cabida a colectivos o proyectos. En la medida en que a lo largo de este trabajo se ha defendido la importancia de que los equipamientos de proximidad, con independencia de su dimensión, sean activos y proactivos en torno a un programa definido y explícito, dicha constatación debe considerarse como sintomática de una tendencia, todavía presente en exceso, que tiende a confundir la definición de contenidos y prioridades en las políticas sociales y culturales con el dirigismo partidario o institucional.

Las casas de cultura son el modelo de equipamiento de proximidad más extendido
Según los datos con los que hemos trabajado, el 53,2% de las infraestructuras existentes en España obedecen al estereotipo del centro cultural entendido como casa de cultura, es decir, un lugar orientado preferentemente a la difusión cultural más o menos especializada, sin menoscabo de la ejecución de otras funciones asociadas a la participación ciudadana y el desarrollo comunitario. Esta tendencia, aunque algo atenuada, es también predominante en los municipios de población superior a los 100.000 habitantes, donde las denominadas casas de cultura constituyen un 45,8% del parque de equipamientos existentes.

En las grandes ciudades, los centros cívicos desempeñan un papel fundamental
En otro orden de cosas, en los municipios de población superior a los 100.000 habitantes se constata la tendencia a un protagonismo compartido de las casas de cultura con los denominados centros cívicos, concebidos como equipamientos polivalentes con un programa integrado de servicios culturales, educativos, sociales y de participación ciudadana que se presta a múltiples configuraciones. Este tipo de infraestructuras constituyen un 40,9% del parque de equipamientos presentes en municipios de dicho tamaño, frente al 6,8% en el total de los municipios españoles, lo que en buena medida corrobora el carácter fundamentalmente urbano de los centros cívicos concebidos como equipamientos de proximidad.

Hacia el futuro...

Los equipamientos, de proximidad o no, difícilmente van a continuar siendo operativos si no se definen con mayor precisión que hasta la fecha sus políticas de referencia, para las que constituyen un instrumento privilegiado:

-Las políticas de desarrollo comunitario, superadoras de la tendencia a concebir el servicio como algo inmanente y el ciudadano como mero usuario o cliente de dicha prestación.
-Las políticas culturales, cuya definición y desarrollo todavía constituye una asignatura de desarrollo pendiente para la consolidación de lo local.
-Las políticas de participación ciudadana, más allá de las ancestrales rencillas y suspicacias entre el asociacionismo de corte tradicional y el voluntariado de nueva planta, a la luz de nuevas formas de gestión compartida de lo público.
-Las políticas de formación permanente. Ante la desaparición progresiva de la educación compensatoria y frente a la expansión galopante del tallerismo indiscriminado, decidir el modelo y la estrategia a seguir es algo todavía inédito en España, para lo que los equipamientos de proximidad pueden y deben realizar significativas aportaciones.

Deberán hacerlo, además, en un macro-contexto de orden general que plantea ciertos retos novedosos y complejos, intentando proporcionar respuestas adecuadas a algunas encrucijadas:

-Entre lo global y lo local
-Entre la tradición y la innovación
-Entre lo endógeno y lo exógeno, lo propio y lo ajeno
-Entre el estado y el mercado
-Entre lo personal y lo social
-Entre la información y el conocimiento, entendidos ambos como lógicas de acción

Definiendo, por lo tanto, los equipamientos no ya como un contenedor susceptible de ser útil para todo, sino como un proyecto explícito y especializado que trascienda la materialidad de su espacio de referencia. Definiendo, por lo tanto, la proximidad como un conjunto de parámetros que procuren dar respuesta de una forma más o menos estratégica a una serie de cuestiones fundamentales:
-Respecto al territorio, la tensión entre la centralización, la desconcentración y la descentralización.
-Respecto al programa, la respuesta a las nuevas demandas y los nuevos retos de las políticas culturales, educativas y sociales.
-Respecto a las estrategias, la dialéctica entre lo ascendente, lo descendente y lo horizontal.
-Respecto a la ciudadanía (públicos, usuarios, destinatarios…) su posible abordaje como tramas de edad y grupos de interés específico o, por el contrario, el trato con el público concebido en general.
-Respecto a la gestión, las nuevas alternativas a caballo de lo público, lo privado y lo social.
-Respecto a las propuestas, la tendencia a generar productos, procesos o servicios.
-Respecto a la participación y sus sujetos, el papel de los ciudadanos no organizados, los grupos informales y las entidades tradicionales.
-Y por último, respecto a las estructuras, frente al autismo del proyecto individual tanto como frente al fracaso las grandes organizaciones piramidales de talante territorial o sectorial, la promoción de redes de equipamientos con proyectos propios y afinidades electivas.

Notas:

(9) Valga como ejemplo, en sentido contrario, la labor desplegada por el departamento de Estudios y Prospectiva del Ministerio de Cultura francés, fundado a finales de la década de los cincuenta, al mismo tiempo que se crea el ministerio. La perspectiva histórica de su trabajo en la obtención, el procesamiento y el análisis de información y datos relativos a los recursos, la producción y el consumo cultural en Francia, que difícilmente encuentra parangón en otros países, puede consultarse en http://www.culture.gouv.fr/dep Por lo que a España respecta, cualquier parecido entre la iniciativa institucional y el DEP no puede ser más que un caso error o una mera coincidencia. Ni el ministerio de los socialistas ni la secretaría de estado de los populares otorgaron atención a los sistemas de información para la intervención territorial más allá de lo estrictamente anecdótico o publicitario. Iniciativas dignas de encomio como las que impulsan fundaciones privadas (la Fundación Autor y su estudio de hábitos y consumos culturales, la Fundación La Caixa y su ya larga trayectoria de identificación de los operadores sociales y culturales, así como de modelización de tendencias e indicadores) a duras penas pueden suplir aquello que el sector público estatal, aún a pesar de sus obligaciones constitucionales, difícilmente asume como algo propio.

(10) Como ilustración a la falta de coordinación de esfuerzos e iniciativas en este sentido cabe mencionar la Encuesta General de Infraestructura que, con carácter quinquenal, se ejecuta desde la Dirección General de Administración Local del Ministerio de Administraciones Públicas. Aún a pesar de la importante implicación de la administración local en su realización, las posibilidades de incidir tanto en el diseño de sus cuestionarios (hoy por hoy, alejados en exceso de las necesidades de información de los gestores territoriales) como en la explotación pública y razonable de sus resultados resultan por ahora inalcanzables, poniendo en evidencia el ineficiente aprovechamiento de los recursos públicos tanto como la ineficaz planificación de las iniciativas orientadas a la información de base.

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